2025/02/03

Desempolvando viejas ideas

Te doy la bienvenida a este blog una vez más. He estado unas semanas en blanco, organizando el taller, ordenando proyectos, haciendo notas de ellos y, en general, poniendo orden en mi cabeza. Me ha sorprendido la cantidad de cosas de proyectos pendientes que tenía dando vueltas por la cabeza, esperando a retomar un proyecto que llevaba años parado. Pero ahora que están en papel y con sus proyectos, siento como si hubiera abierto un hueco en mi cabeza. Como si hubiera ordenado el taller, sacado la basura y hubiera descubierto que es más grande de lo que pensaba.

Aprovechando ese nuevo espacio, he desempolvado una idea que tenía hace tiempo. Una de las cosas que me hubiera gustado hacer de pequeño era fabricar robots, y es una idea que nunca me había abandonado del todo. La iba posponiendo, esperando el momento adecuado para empezar, pero ese momento nunca llegaba, hasta que he decidido que ya no lo pospongo más, y que es el momento de empezar a hacer algo.

El problema con el que te encuentras cuando quieres empezar a hacer algo de lo que no sabes nada es que no sabes nada sobre el tema. Debes empezar de cero, estudiando, investigando, buscando soluciones... No nos engañemos, ser novato en algo puede desanimar mucho, porque no notas avance y estudiar no es lo que esperas tener que hacer cuando tienes un taller de manualidades.

Sin embargo, tras ordenar mis notas, me doy cuenta de que sí, soy un novato... Pero que no empiezo de cero. Cuento con mi martillo (ya os hablaré de él otro día), algo de experiencia en electrónica y tengo a mi alrededor suficiente tecnología que conozco a la que hacer ingeniería inversa.

Y eso convierte el problema en "complicado", no "imposible".

Es entonces cuando suena la música y empieza la fiesta.

 

Mi plan es el siguiente: quiero construir robots que me ayuden con el trabajo del taller, como un autómata para la cámara de curación, un imprimador para figuras, una tercera mano para soldar, o un robot multi-herramienta que imprima en 3D, taladre, corte... Cada uno es un proyecto importante, que requerirá decenas de horas, pero que tienen en común que son autómatas, que funcionan en tres dimensiones y que son de complejidades crecientes, de modo que, si consigo construir el primero, ya he recorrido mucho trayecto para el segundo, y así con cada proyecto.

Es un plan con muchos proyectos, y la clave es avanzar un poco cada día. Como en la geología, el secreto está en mantener la presión durante el tiempo suficiente para formar diamantes. Y con los cambios que se avecinan, el tiempo no va a ser un problema.

Sólo tengo que coger mi martillo, poner los problemas en el yunque y golpearlos astutamente hasta romperlos en trozos que sepa resolver.

De momento sólo tengo notas en papel, bocetos muy sencillos y discusiones conmigo mismo sobre el mejor camino para llegar a unas especificaciones que todavía no tengo claras. No voy a mentir, estoy un poco perdido, pero tengo la sensación de que avanzo en la dirección que quiero al ritmo que me gusta, dejando detrás de mi señales por si tengo que retroceder.

Es la clase de proyecto que me gusta, que me quita el sueño por la noche y que me despierta cada día con una sonrisa y ganas de seguir.

Y eso es lo único que le pido a mi taller.

En fin, eso es todo por ahora. Espero poder traeros noticias pronto, esperemos que con alguna foto. Hasta entonces, ¡nos vemos!

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